La
animación es un bello arte que permite conectar a varios creadores de distintas
partes del mundo. De la misma forma como existen grandes productoras americanas
de animación, en oriente llevan tiempo lanzando grandes y muy buenos proyectos
en este rubro. Muchos buenos animadores provienen de Japón, así que el día de hoy
hablaremos del Studio Ghibli.
Studio
Ghibli es considerado uno de los mejores estudios de animación del mundo y
pronto habrá un post explicando más de su historia y grandes películas. Sin
embargo, ahora hablaremos de una que resulto ser especial para mí. El cuento de
la princesa Kaguya, estrenada en el 2013 basado en El cuento del contador de
bambú, fue dirigida por Isao Takahata, quien también participó en otros
proyectos como La tumba de las luciérnagas, Recuerdos del Ayer, etc.Fuente: Geekno
Analizando
la película se puede ver un estilo de animación hecha con acuarelas y yo deseo
rescatar los trazos que van de acuerdo con las emociones de los personajes en las
escenas. Por ejemplo, los trazos son más suaves cuando la princesa está en un
espacio abierto, se encuentra tranquila y sin mucha exaltación; además, los
colores que predominan en esos momentos son en tono pastel que en algunos casos
se contrasta con las plantas que utilizan otra tonalidad del color. En cambio, cuando
suceden momento de presión, de angustia o enojo los trazos son más gruesos,
fuertes y los colores se oscurecen un poco.
La historia
en sí contiene un mensaje un tanto crítico a las altas sociedades japonesas
quienes se visten ostentosamente y se maquillan solo para verse superiores al
resto, pero en el interior son realmente tristes, tal como sucedió con Kaguya y
sus padres. Ella viva feliz y se divertía en el campo admirando la naturaleza,
pero de un día para otro se la llevaron a la ciudad, a la capital, para que sea
una princesa de verdad. En esa mansión donde habitaba se mostró que por
momentos era feliz, pero esos momentos siempre eran interrumpidos en
comparación a su vida en el campo.
Con esto
deduzco que el mensaje que quiere transmitir la historia es que la felicidad no
siempre se encuentra en los lujos, sino que la felicidad se puede encontrar en
las actividades más cotidianas como jugar con tus amigos o admirar la
naturaleza. Y con el final demuestra que no se debe desperdiciar el tiempo
haciendo cosas que otros quieren que hagamos, se debe anteponer los deseos de
uno mismo, ya que uno nunca sabe cuándo cambiaran las cosas radicalmente.
